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Apéndice VI. Fármacos con toxicidad neurooftalmológica

APÉNDICE VI Consulta rápida

La yatrogenia es la causa de neuropatía óptica que más se diagnostica tarde, porque el fármaco responsable suele estar prescrito por otro especialista y consta en la historia como tratamiento correcto y bien tolerado. La pregunta que abre este apéndice no es «¿qué toma?» sino «¿qué ha empezado a tomar, y cuándo?».[1,2]

Las referencias completas, con su PMID verificado contra NCBI E-utilities, figuran al final.

Advertencia de uso. Este apéndice no sustituye a la ficha técnica ni a las bases de datos de farmacovigilancia. Las dosis y umbrales que se citan proceden de la literatura referenciada y deben comprobarse en la fuente antes de aplicarse a un paciente concreto. Las decisiones de retirada o sustitución de un fármaco corresponden al médico que lo prescribió, en diálogo con el oftalmólogo.


  1. Toda neuropatía óptica bilateral, indolora, simétrica y de instauración lenta es tóxica o nutricional hasta que se demuestre lo contrario. El patrón típico es escotoma cecocentral y discromatopsia desproporcionada.[2]
  2. La cronología manda. Un fármaco empezado después del inicio de los síntomas no es la causa; uno empezado tres meses antes sí lo es hasta que se descarte.
  3. La función renal y el peso modifican el riesgo de varios de los fármacos de esta lista, sobre todo del etambutol.[3]
  4. La suspensión precoz es el único tratamiento con evidencia en la mayoría de estas entidades. No hay antídoto ni neuroprotector establecido.
  5. La toxicidad puede coexistir con otra causa. Encontrar un fármaco sospechoso no cierra el estudio de una neuropatía óptica.[4]

FármacoCuadroCronologíaReversibilidad
EtambutolNeuropatía óptica bilateral, escotoma cecocentral, discromatopsia rojo-verde1-9 meses; dosis-dependienteParcial si se retira pronto[5,6]
LinezolidNeuropatía óptica bilateral, a menudo con neuropatía periféricaHabitualmente >28 días de tratamientoFrecuentemente reversible[7,8]
AmiodaronaEdema de papila bilateral e insidioso, pérdida visual lentaMeses; independiente de la dosis acumuladaVariable[9,10]
TacrolimusNeuropatía óptica bilateral en trasplantadosVariableParcial[11]
VincristinaNeuropatía óptica bilateral, a veces con ptosis y oftalmoparesiaSemanasVariable[12]
MetanolNeuropatía óptica aguda bilateral con acidosis metabólicaHorasGrave, a menudo irreversible[13]

El más frecuente de todos y el más previsible. El riesgo es dosis-dependiente, aumenta por encima de 15 mg/kg/día y se multiplica en la insuficiencia renal, la edad avanzada y la desnutrición.[3] La toxicidad puede sumarse a la del linezolid cuando ambos se emplean en pautas de tuberculosis resistente.[14]

Protocolo de seguimiento razonable, adaptable a la organización de cada centro:

MomentoContenido
Antes de iniciarAgudeza, visión cromática, campo visual, fondo de ojo, OCT de capa de fibras
Cada 1-3 mesesAgudeza y visión cromática; instrucción explícita de consultar ante cualquier cambio
Ante cualquier síntomaSuspensión y valoración inmediata

La visión cromática se altera antes que la agudeza, y es la prueba de cribado más rentable. La instrucción al paciente —«si nota que los colores pierden viveza, deje de tomarlo y llame»— vale más que cualquier calendario de revisiones.

Distinguir la neuropatía óptica por amiodarona de una neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica es un problema real, porque los pacientes que toman amiodarona comparten los factores de riesgo vascular. Los rasgos que orientan a toxicidad son la bilateralidad simultánea, la instauración insidiosa y la persistencia del edema de papila durante meses, frente al inicio brusco y unilateral de la forma isquémica.[10,15] La decisión de retirar el fármaco corresponde a cardiología y debe tomarse valorando la indicación antiarrítmica; en muchos casos no es sustituible.

El mismo fármaco produce la córnea verticillata, prácticamente universal y clínicamente irrelevante: su presencia no indica toxicidad del nervio óptico ni obliga a suspender nada.[16]


VI.2 · Toxicidad retiniana con repercusión neurooftalmológica

Sección titulada «VI.2 · Toxicidad retiniana con repercusión neurooftalmológica»
FármacoCuadroCribado
VigabatrinaConstricción concéntrica bilateral, irreversible, a menudo asintomáticaCampo visual y OCT periódicos; electrorretinograma en el niño[17,18]
HidroxicloroquinaMaculopatía en «ojo de buey»; en asiáticos, patrón pericentralCribado basal y anual desde los 5 años, con OCT y campo 10-2 o 24-2 según etnia[19]
Pentosano polisulfatoMaculopatía pigmentaria progresivaFondo, autofluorescencia y OCT en tratamientos prolongados[20]
Interferón αRetinopatía con exudados algodonosos y hemorragiasFondo periódico durante el tratamiento[21]
TamoxifenoCristales retinianos, edema macularFondo y OCT[22]

Por qué la vigabatrina figura en una obra de neurooftalmología. Porque su defecto campimétrico es concéntrico y bilateral, es decir, imita exactamente lo que se busca en la hipertensión intracraneal, y porque el paciente no lo nota hasta que es grave. La prevalencia de pérdida campimétrica en los expuestos es alta y el daño no revierte al suspender.[18] Su mecanismo —relacionado con la acumulación de GABA y el estrés oxidativo retiniano— sigue investigándose, con líneas experimentales de mitigación farmacológica.[23,24]

La adherencia real a los protocolos de cribado es baja incluso donde están bien establecidos, como muestran los estudios de patrones de práctica en la hidroxicloroquina.[25] Es un dato incómodo y útil: el protocolo existe, pero no se aplica.


VI.3 · Hipertensión intracraneal inducida por fármacos

Sección titulada «VI.3 · Hipertensión intracraneal inducida por fármacos»
GrupoEjemplosComentario
RetinoidesIsotretinoína, tretinoína, exceso de vitamina AAsociación consolidada; el cuadro es indistinguible de la HII idiopática[26]
TetraciclinasDoxiciclina, minociclina, tetraciclinaFrecuente en tratamiento prolongado del acné, con frecuencia junto a isotretinoína[27]
HormonalesAnticonceptivos, corticoides (retirada), tiroxinaPapel discutido en la mayoría
Hormona de crecimientoSomatropinaAsociación clásicamente descrita, pero las series recientes en poblaciones de riesgo no la confirman[28]
Litio, ciclosporina, nitrofurantoína—Casos aislados, causalidad menos establecida

El escenario clínico que hay que reconocer. Adolescente con acné en tratamiento con isotretinoína y doxiciclina, que consulta por cefalea y visión borrosa transitoria. La presentación puede ser atípica —se ha descrito acúfeno pulsátil unilateral como único síntoma inicial— y basta una fundoscopia para resolverla.[29] En este contexto, la hipertensión intracraneal se busca activamente, no se espera a que el paciente la sugiera.

La regla de manejo es la misma que en la forma idiopática: la retirada del fármaco no exime de descartar trombosis venosa con venografía antes de atribuirlo todo a la medicación.


VI.4 · Neuropatía óptica nutricional y carencial

Sección titulada «VI.4 · Neuropatía óptica nutricional y carencial»

Aunque no es estrictamente farmacológica, comparte cuadro clínico, mecanismo y momento diagnóstico.

SituaciónDéficit implicado
Cirugía bariátricaTiamina, cobalamina, cobre, folato
Alcoholismo con desnutriciónTiamina y folato
Dietas muy restrictivas y trastornos de la conducta alimentariaMúltiples
Abuso de óxido nitrosoInactivación de la cobalamina
Gastrectomía, enfermedad inflamatoria intestinalCobalamina

Cambio terminológico que conviene adoptar. La expresión «ambliopía tabaco-alcohol» debe abandonarse: ni es una ambliopía ni el tabaco es el agente causal principal. El término correcto es neuropatía óptica nutricional, y su uso reorienta el tratamiento hacia la reposición vitamínica en lugar de hacia el consejo antitabaco aislado.[30]

La afectación suele ser sistémica y no solo óptica, con polineuropatía asociada, lo que obliga a la valoración conjunta.[31] En cualquier sospecha de encefalopatía de Wernicke, la tiamina parenteral se administra antes de la glucosa y antes de que llegue ningún resultado: administrar glucosa primero puede precipitar el cuadro.[32]


VI.5 · Fármacos que empeoran la miastenia gravis

Sección titulada «VI.5 · Fármacos que empeoran la miastenia gravis»

Es la lista de este apéndice con consecuencias más inmediatas, porque el desencadenante suele prescribirse en urgencias por un motivo ajeno.

GrupoEjemplosRiesgo
AntibióticosAminoglucósidos, macrólidos, fluoroquinolonas, telitromicinaAlto; la telitromicina está contraindicada[33]
CardiológicosBetabloqueantes (incluidos los colirios), antiarrítmicos de clase I, verapamiloAlto
NeuromuscularesMagnesio parenteral, relajantes no despolarizantes, toxina botulínicaMuy alto
AntirreumáticosD-penicilamina, cloroquinaPueden inducir miastenia, no solo agravarla[34]
BiológicosAnti-TNF, inhibidores de puntos de controlCasos bien documentados de inducción[35]
Anestésicos y sedantesBenzodiacepinas, opioides a dosis altasRiesgo respiratorio

El colirio de timolol cuenta. Es el error más específicamente oftalmológico de toda esta lista: un betabloqueante tópico prescrito para un glaucoma puede descompensar una miastenia, y el paciente no lo menciona porque «no es una pastilla».

Las fluoroquinolonas merecen mención aparte porque, además de agravar la miastenia, se han asociado a diplopía por un mecanismo probablemente tendinoso, en la línea de su toxicidad sobre el tejido conjuntivo.[36]

Inhibidores de puntos de control inmunitario

Sección titulada «Inhibidores de puntos de control inmunitario»

Categoría en expansión y con presentación grave. Producen miastenia de novo, a menudo seronegativa, de instauración rápida y con riesgo de crisis; su gran peligro es el solapamiento con miocarditis y miositis, que multiplica la mortalidad.[37,38] La distinción entre los tres cuadros es difícil en la cabecera y exige troponina, CK y estudio de imagen.[39]

Regla práctica: ante ptosis o diplopía de aparición reciente en un paciente que ha empezado inmunoterapia, se pide troponina el mismo día. El síntoma ocular puede ser la primera manifestación de una miocarditis.

La frecuencia de acontecimientos adversos con estos fármacos en la práctica real es alta, lo que obliga a que el oftalmólogo conozca el patrón aunque nunca los prescriba.[40] El campo terapéutico de la miastenia, por su parte, se ha ampliado con nuevas moléculas cuya interacción con esta lista habrá que ir actualizando.[41]


VI.6 · Efectos oculares de fármacos de uso frecuente

Sección titulada «VI.6 · Efectos oculares de fármacos de uso frecuente»
FármacoEfectoManejo
TopiramatoMiopía aguda y cierre angular por efusión ciliocoroidea, bilateral, en las primeras semanasSuspensión inmediata; los mióticos y la iridotomía no están indicados[42,43]
Inhibidores de la PDE5Alteración cromática transitoria; asociación discutida con neuropatía óptica isquémicaPrecaución en papila de riesgo y antecedente contralateral[44,45]
AnticonvulsivantesNistagmo evocado por la mirada, diplopía dosis-dependienteAjuste de dosis; descartar sobredosificación antes de estudiar el nistagmo[4]
Anticolinérgicos y simpaticomiméticosMidriasis unilateral por contacto accidentalVer Apéndice V
LitioPuede producir nistagmo por toxicidad, aunque también se ha empleado en el tratamiento del nistagmo inferior[46]Determinar litemia

El topiramato merece subrayado por la trampa terapéutica que encierra: el cuadro se parece a un cierre angular primario, y el tratamiento habitual del cierre angular —iridotomía, mióticos— es aquí ineficaz o contraproducente, porque el mecanismo no es pupilar sino de desplazamiento anterior del diafragma iridocristaliniano.[42]

Sobre los inhibidores de la PDE5, la posición honesta es la que sostiene la literatura: existe una asociación epidemiológica en poblaciones que comparten los factores de riesgo de la neuropatía óptica isquémica, y la causalidad no está establecida.[44,45] Lo prudente es informar al paciente con un ojo ya afectado, no prohibir de forma general.


VI.7 · Qué hacer ante la sospecha de toxicidad

Sección titulada «VI.7 · Qué hacer ante la sospecha de toxicidad»

Una secuencia de seis pasos, aplicable a cualquiera de las entidades anteriores.

  1. Documentar la función basal completa —agudeza, visión cromática con láminas o test de Farnsworth, campo visual y OCT de capa de fibras y de células ganglionares— antes de tomar ninguna decisión. Sin esa medida no habrá forma de saber después si el cuadro progresó o se estabilizó.[2]
  2. Reconstruir la cronología con fechas, incluidos los cambios de dosis y los tratamientos concomitantes que potencian la toxicidad, como la asociación de etambutol y linezolid.[14]
  3. Comprobar función renal, peso y estado nutricional, que modifican el riesgo de varios de estos fármacos y que además pueden explicar por sí solos una neuropatía carencial concurrente.[3,31]
  4. Hablar con el prescriptor antes de indicar nada. Retirar un antituberculoso, un antiarrítmico o un inmunosupresor tiene consecuencias que el oftalmólogo no está en condiciones de valorar solo; la decisión se toma entre los dos y se documenta por escrito.[15]
  5. Excluir en paralelo las causas no tóxicas. Una neuropatía óptica compresiva puede coincidir con un fármaco sospechoso, y la atribución precoz retrasa una resonancia necesaria.[1,4]
  6. Reevaluar a las 4-6 semanas de la retirada. La estabilización o mejoría apoya la imputabilidad; la progresión pese a la suspensión obliga a reabrir el diagnóstico diferencial.[6]

Un matiz que se olvida a menudo: la mejoría puede tardar meses y ser incompleta. Informar de ello desde el principio evita que el paciente interprete la lentitud como error del diagnóstico y reanude el fármaco por su cuenta.[5]


  1. Preguntar por lo que no se considera medicación: colirios, suplementos vitamínicos, productos de herbolario, parches, inhaladores y sustancias recreativas.
  2. Anotar la fecha de inicio de cada fármaco sospechoso. Sin cronología no hay imputabilidad.
  3. Comunicar la sospecha al prescriptor y notificar a farmacovigilancia. Buena parte de lo que aparece en estas tablas se conoce porque alguien se tomó la molestia de notificar un caso.

Estilo Vancouver, numeración por orden de aparición en el texto. Referencias verificadas contra NCBI E-utilities. PMID y, cuando está indexado, DOI.

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