Capítulo 60. Electrooculograma y otras pruebas
Sinopsis
Sección titulada «Sinopsis»Este capítulo reúne las pruebas funcionales objetivas que quedan fuera de los tres capítulos anteriores y cierra la parte electrofisiológica de la sección: el electrooculograma y sus indicaciones residuales, las pruebas de adaptación a la oscuridad, la microperimetría en el diagnóstico diferencial y —lo más útil para la consulta— la integración de todas ellas en un algoritmo. El criterio del capítulo es que ninguna de estas pruebas se pide por sí sola: cada una ocupa un lugar dentro de una secuencia que empieza por la exploración clínica y que se decide con una sola pregunta bien formulada.
Objetivos de aprendizaje
Sección titulada «Objetivos de aprendizaje»Al finalizar este capítulo, el lector será capaz de:
- Explicar qué mide el electrooculograma y cuáles son sus indicaciones vigentes.
- Indicar una prueba de adaptación a la oscuridad y saber qué contesta.
- Situar la microperimetría en el diagnóstico diferencial de la pérdida visual.
- Integrar las pruebas funcionales objetivas en un algoritmo diagnóstico.
Introducción
Sección titulada «Introducción»Los capítulos 57 a 59 han recorrido las tres pruebas electrofisiológicas principales: el potencial evocado, el electrorretinograma de campo completo con el de patrón, y el multifocal. Quedan tres técnicas más, de indicación mucho más estrecha, y queda la tarea que más rendimiento da en la consulta: ordenarlas.
El electrooculograma explora una capa que ninguna de las anteriores explora bien —el epitelio pigmentario—; las pruebas de adaptación a la oscuridad miden la función de los bastones de una forma que el electrorretinograma no captura del todo; y la microperimetría, que no es electrofisiología sino psicofísica, aporta algo que ninguna de las otras da: la correspondencia punto a punto entre una imagen retiniana y su función.
Las tres primeras están normalizadas por la sociedad internacional de electrofisiología visual,[1,2] que además dispone de guías de calibración de estímulos y registros.[3]
60.1 El electrooculograma
Sección titulada «60.1 El electrooculograma»Qué mide. La diferencia de potencial entre la córnea y la retina, que varía con la iluminación. Al pasar de oscuridad a luz, ese potencial aumenta; el cociente entre el máximo en luz y el mínimo en oscuridad —el cociente de Arden— refleja la integridad funcional del epitelio pigmentario y de su interacción con los fotorreceptores.
Cómo se registra. Con electrodos cutáneos junto a los cantos, pidiendo al paciente que realice movimientos oculares horizontales de amplitud fija, primero en oscuridad y después en luz. La norma actual describe el procedimiento y sus condiciones,[1,4,5] y existe un metanálisis de los valores publicados que ayuda a situar los rangos de referencia.[6] Las revisiones generales de la técnica describen bien sus fundamentos.[7]
Sus indicaciones vigentes, que son pocas y concretas:
- Enfermedad de Best, en la que el cociente de Arden está característicamente reducido con un electrorretinograma normal. Es la indicación canónica y la que mantiene viva la técnica,[8,9] incluida su utilidad en formas unilaterales[10] y en variantes genéticas concretas.[11,12]
- Distrofias del epitelio pigmentario en general, como apoyo diagnóstico.
- Valoración de la función del epitelio cuando el electrorretinograma es normal y la clínica sugiere afectación de esa capa.
Su lugar en neurooftalmología es marginal, y conviene decirlo con claridad: la enfermedad de Best y las distrofias del epitelio no imitan a una neuropatía óptica con la frecuencia con que lo hacen las maculopatías del capítulo 59. Su interés aquí es de completitud diagnóstica: cuando el electrorretinograma es normal y la mácula parece afectada, el epitelio pigmentario es una de las capas que quedan por explorar.
Un uso distinto y más frecuente del mismo principio: el registro electrooculográfico de los movimientos oculares, que emplea la misma señal córneo-retiniana con otra finalidad y que se desarrolla en el capítulo 61.
60.2 Pruebas de adaptación a la oscuridad
Sección titulada «60.2 Pruebas de adaptación a la oscuridad»Qué miden. La velocidad con la que la retina recupera sensibilidad al pasar de la luz a la oscuridad, que depende de la regeneración del pigmento visual y, por tanto, del ciclo visual entre fotorreceptores y epitelio pigmentario.
Qué aportan sobre el electrorretinograma. El electrorretinograma escotópico mide la respuesta de los bastones tras la adaptación; la adaptometría mide cuánto tarda en producirse esa adaptación, y ese parámetro se altera antes en varias enfermedades. Los protocolos clínicos para la evaluación de la función de los bastones se han sistematizado,[13] y el papel de la técnica está bien revisado.[14,15]
Sus aplicaciones:
- Degeneración macular asociada a la edad, donde el retraso de la adaptación es un marcador precoz y se ha propuesto como variable funcional.[15,16] Se han descrito diferencias cinéticas frente a otras entidades[17] y se ha estudiado la adaptación parafoveal.[18]
- Distrofias retinianas con hemeralopía, donde la prueba objetiva la queja del paciente.
- Retinopatías carenciales, en particular el déficit de vitamina A, cuya manifestación inicial es precisamente el retraso de la adaptación.
Su interés para esta obra. Es limitado pero concreto: la hemeralopía referida por el paciente —dificultad para ver de noche— no es un síntoma de neuropatía óptica, y su presencia debe desplazar la sospecha hacia la retina. La adaptometría lo objetiva, y el estímulo de campo completo para umbral, cuya guía se ha publicado recientemente, mide la sensibilidad residual en la retina muy dañada.[19] La correlación clínica de las pruebas de función visual está revisada de forma clásica.[20]
Otras pruebas psicofísicas objetivables
Sección titulada «Otras pruebas psicofísicas objetivables»Además de la adaptometría, conviene conocer tres medidas que aparecen en los informes de las unidades especializadas y que responden a preguntas concretas:
- Umbral de campo completo. Mide la sensibilidad global mínima que conserva un ojo muy dañado, con estímulos de campo entero. Su guía conjunta se ha publicado recientemente y su utilidad está en los pacientes en los que la perimetría ya no discrimina —el efecto suelo del capítulo 56— y en los ensayos de terapia génica.[19]
- Sensibilidad al contraste y visión cromática cuantificada, tratadas en el capítulo 26, que siguen siendo la forma más accesible de objetivar una queja visual con agudeza conservada.
- Umbrales específicos de bastones y conos, mediante protocolos de estimulación que separan ambos sistemas y que se han sistematizado para la evaluación de la función escotópica.[13]
El rasgo común de las tres: dependen de la respuesta del paciente, de modo que no son objetivas en sentido estricto, pero sí son cuantitativas y reproducibles, que es lo que se necesita para seguir una enfermedad en el tiempo.
60.3 Microperimetría
Sección titulada «60.3 Microperimetría»No es electrofisiología —depende de la respuesta del paciente— pero pertenece a este capítulo porque aporta algo que ninguna otra prueba de la sección da: la correspondencia punto a punto entre la imagen del fondo y la función.
Qué mide y cómo. Presenta estímulos sobre puntos concretos de la retina, con seguimiento ocular en tiempo real que compensa los movimientos del ojo. El resultado se superpone a la imagen del fondo, de modo que cada valor de sensibilidad está anclado a una estructura visible.
Sus tres aportaciones:
- Correlación estructura-función directa, sin la incertidumbre de proyección que tiene la perimetría convencional.
- Medida de la estabilidad de fijación, con métricas cuantitativas y bases de referencia en sujetos normales.[21,22] La atención del paciente influye en esa medida.[23]
- Localización del punto retiniano preferente en el paciente con escotoma central, dato esencial en rehabilitación visual.
Su uso está mejor establecido en retina —donde se emplea como variable de resultado en ensayos clínicos[24] y en la atrofia macular[25]— y dispone de revisión basada en la evidencia para la práctica clínica.[26] En glaucoma se ha explorado su papel.[27] Existe además una variante escotópica, que combina microperimetría y adaptación a la oscuridad.[28]
Sus indicaciones neurooftalmológicas concretas:
- Distinguir maculopatía de neuropatía cuando el escotoma central es el hallazgo dominante: la microperimetría muestra si la pérdida de sensibilidad coincide punto a punto con una alteración estructural macular.
- Paciente con nistagmo o mala fijación, en el que la perimetría convencional no es fiable y el seguimiento ocular de la microperimetría compensa el movimiento.
- Rehabilitación de la baja visión, para localizar y entrenar el punto de fijación preferente.
Cuánto dura cada prueba y qué exige al paciente
Sección titulada «Cuánto dura cada prueba y qué exige al paciente»Es información práctica que condiciona la indicación más de lo que la literatura reconoce, porque un paciente frágil, un niño o alguien que viene de lejos no toleran la misma batería.
| Prueba | Duración aproximada | Qué exige | Midriasis |
|---|---|---|---|
| Potencial evocado por patrón | 15-20 min | Fijación y refracción corregida | No |
| Potencial evocado por destello | 10 min | Nada | Indiferente |
| Electrorretinograma de campo completo | 45-60 min con adaptación | Adaptación a la oscuridad, electrodo corneal | Sí |
| Electrorretinograma por patrón | 20 min | Fijación y refracción | No |
| Electrorretinograma multifocal | 15-20 min | Fijación estable | Sí |
| Electrooculograma | 25-30 min | Movimientos oculares a la orden | Sí |
| Adaptometría | 20-40 min | Colaboración sostenida | Sí |
| Microperimetría | 10-15 min por ojo | Respuesta del paciente | Indiferente |
Las dos consecuencias organizativas que se derivan de la tabla y que conviene fijar en el gabinete: el patrón se registra antes de dilatar —tanto el electrorretinograma como el potencial—, y la adaptación a la oscuridad se hace al final, porque la luz de las demás pruebas la invalida. Un orden equivocado obliga a repetir la sesión completa. Las normas internacionales especifican estas condiciones con detalle en cada técnica.[29,30,31,32]
60.4 El algoritmo: cómo se integran todas las pruebas
Sección titulada «60.4 El algoritmo: cómo se integran todas las pruebas»Es el apartado que da sentido a los cuatro capítulos de la sección, y su formulación práctica cabe en una secuencia.
Punto de partida: la pregunta. Casi siempre es una de estas tres.
- ¿Retina o nervio? — la más frecuente.
- ¿Hay visión? — en el paciente que no puede o no quiere responder.
- ¿Dónde está exactamente la lesión? — cuando la clínica no localiza.
Secuencia ante «¿retina o nervio?»:
| Paso | Prueba | Qué resuelve |
|---|---|---|
| 1 | Tomografía macular y del nervio, autofluorescencia | Resuelve la mayoría sin salir de la consulta |
| 2 | Electrorretinograma de campo completo | Retina externa y periférica |
| 3 | Electrorretinograma multifocal | Mácula, por sectores |
| 4 | Electrorretinograma por patrón | Mácula (P50) frente a célula ganglionar (N95) |
| 5 | Potencial evocado | Conducción hasta la corteza |
Secuencia ante «¿hay visión?»:
- Potencial evocado por destello, que no exige fijación ni refracción.
- Electrorretinograma, para descartar causa retiniana de la ausencia de respuesta.
- Pupilometría (capítulo 62) y respuestas conductuales (capítulo 33).
Secuencia ante «¿dónde está la lesión?»: la tabla combinada del capítulo 58, que cruza las tres pruebas principales y sitúa el nivel.
Las tres reglas que gobiernan el algoritmo:
- No se piden pruebas, se plantea una pregunta. El laboratorio elige el protocolo; es el mismo criterio del capítulo 43 para la neuroimagen.
- Se agota antes lo que la consulta puede hacer. Tomografía macular, autofluorescencia, campo, pupila y visión cromática resuelven una proporción alta de casos, y son inmediatos.
- Se pide cuando la respuesta cambia la conducta. El valor clínico de la electrofisiología en esta consulta se ha medido, y es alto cuando responde a una duda concreta.[33]
Y la razón de fondo de toda la sección, que conviene repetir al cerrarla: la sobredetección de neuritis óptica está documentada,[34] y estas pruebas son el instrumento que la corrige, porque sitúan el nivel de la lesión con independencia de lo que el paciente pueda contar. El enfoque integrado del diagnóstico de la vía visual mediante electrofisiología está establecido desde hace décadas.[35,36]
Los cuatro perfiles de paciente que llegan a este algoritmo
Sección titulada «Los cuatro perfiles de paciente que llegan a este algoritmo»Ordenados por frecuencia, con la entrada correcta a la secuencia:
1. Pérdida visual inexplicada con fondo normal. Es el más frecuente y el que motiva la sección. Entrada: tomografía macular y del nervio, autofluorescencia. Si no resuelven, electrorretinograma de campo completo y por patrón.
2. Paciente que no puede colaborar —lactante, deterioro cognitivo, unidad de críticos—. Entrada: potencial por destello y electrorretinograma, sin exigencias de fijación ni refracción. La pregunta aquí no es «¿dónde está la lesión?» sino «¿hay visión y por dónde llega?».
3. Colaboración dudosa o contexto pericial. Entrada: potencial por patrón, con observación directa del registro, y cinética a dos distancias (capítulo 36). Aquí importa tanto el resultado como el procedimiento, porque el informe puede tener consecuencias administrativas.
4. Seguimiento de una toxicidad conocida —hidroxicloroquina, etambutol, vigabatrina—. Entrada: la que marque el protocolo de cribado del fármaco, que en general combina campo visual, tomografía y, según el caso, electrorretinograma multifocal o de campo completo.
Y una situación que no pertenece a este algoritmo aunque lo parezca: el paciente con pérdida visual y una lesión ya identificada en la imagen. Ahí la electrofisiología no aporta localización —ya está hecha— y su indicación se limita a documentar la función basal si va a intervenirse.
Aplicación clínica
Sección titulada «Aplicación clínica»Paciente con maculopatía de aspecto vitelliforme y electrorretinograma normal. El electrooculograma con cociente de Arden reducido apoya la enfermedad de Best y evita seguir buscando por otro lado.
Paciente que refiere dificultad para ver de noche y consulta por «pérdida de visión». La hemeralopía no es un síntoma de neuropatía óptica: el estudio se desplaza a la retina, y la adaptometría objetiva la queja.
Paciente con escotoma central y tomografía macular dudosa. La microperimetría muestra si la pérdida de sensibilidad coincide punto a punto con la alteración estructural, lo que separa mácula de nervio mejor que la perimetría convencional.
Paciente con nistagmo marcado en el que la perimetría no es fiable. La microperimetría con seguimiento ocular compensa el movimiento y produce un mapa interpretable.
Petición a un laboratorio de electrofisiología. Se escribe la pregunta —«pérdida de visión central bilateral con fondo normal; ¿retina o nervio?»— y no la lista de pruebas. El laboratorio elegirá mejor que el peticionario.
Paciente con degeneración macular incipiente que refiere gran dificultad al pasar de la calle a un portal oscuro. La queja es real y la agudeza puede ser normal. La adaptometría objetiva el retraso y valida el síntoma, que de otro modo se atribuye a exageración.[15,16]
Paciente con baja visión por escotoma central al que se va a proponer rehabilitación. La microperimetría localiza el punto retiniano preferente y mide la estabilidad de la fijación, que son los dos datos sobre los que se construye el entrenamiento.[22,26]
Controversias y lagunas de evidencia
Sección titulada «Controversias y lagunas de evidencia»El electrooculograma sobrevive por una indicación. Su norma se mantiene actualizada[1] y su uso clínico está prácticamente restringido a la enfermedad de Best y a las distrofias del epitelio pigmentario, lo que plantea si merece mantenerse como técnica general o como prueba de laboratorio de referencia.
Los valores de referencia del cociente de Arden son heterogéneos. El metanálisis de valores publicados lo documenta,[6] y la comparación entre laboratorios sigue siendo problemática.
La adaptometría no ha entrado en la práctica pese a su interés. Su papel como marcador precoz está bien argumentado,[14,15] y la duración de la prueba y la ausencia de equipos extendidos la mantienen como técnica de investigación y de unidades especializadas.
La microperimetría carece de estandarización entre equipos. Se emplea como variable de resultado en ensayos,[24] con bases de referencia para la fijación en sujetos normales,[22] y sus valores no son intercambiables entre plataformas, con el mismo problema que la sección VII describía para la tomografía.
No existe un algoritmo validado que integre estas pruebas. El propuesto en este capítulo procede del razonamiento clínico y del rendimiento conocido de cada técnica por separado,[33,35] no de estudios que hayan evaluado la secuencia completa.
Qué queda fuera de este algoritmo
Sección titulada «Qué queda fuera de este algoritmo»Tres grupos de pruebas objetivas se tratan en otros capítulos y conviene señalarlo para que el mapa quede completo:
- El registro de los movimientos oculares —videooculografía y sistemas de seguimiento—, que emplea parte de la misma instrumentación pero contesta a preguntas del sistema eferente. Capítulo 61.
- La pupilometría cuantitativa, que es la otra gran prueba objetiva de la vía aferente y que tiene además aplicaciones en el paciente crítico. Capítulo 62.
- El laboratorio —marcadores de inflamación, autoanticuerpos, genética, líquido cefalorraquídeo—, que no es una prueba funcional pero completa el arsenal diagnóstico objetivo. Capítulo 63.
Los tres comparten con este capítulo la misma lógica de indicación: se piden cuando su resultado cambia la conducta, y se formula la pregunta antes que la lista de pruebas.
Puntos clave
Sección titulada «Puntos clave»- El electrooculograma explora el epitelio pigmentario: es la capa que las demás pruebas no ven bien.
- Cociente de Arden reducido con electrorretinograma normal: enfermedad de Best.
- La hemeralopía no es un síntoma de neuropatía óptica: desplaza la sospecha a la retina.
- La adaptometría mide cuánto tarda la retina en adaptarse, no cuánto responde después.
- La microperimetría ancla la función a la imagen del fondo, punto a punto.
- Es la prueba de elección cuando la perimetría no es fiable por nistagmo o mala fijación.
- La estabilidad de fijación y el punto retiniano preferente son datos de rehabilitación.
- No se piden pruebas: se plantea una pregunta y el laboratorio elige el protocolo.
- Antes de pedir, se agota lo que la consulta puede hacer: tomografía, autofluorescencia, campo, pupila y color.
- «Objetivo» en sentido estricto son el potencial, el ERG, el EOG y la pupilometría; las demás cuantifican respuestas voluntarias.
- El objetivo último de la sección es no tratar como nervio lo que es retina.
Un apunte sobre la desaparición de estos laboratorios. Las cuatro secciones de pruebas —perimetría, neuroimagen, imagen estructural y electrofisiología— comparten un rasgo que conviene señalar al cerrar la última: tres de ellas han crecido en disponibilidad durante las últimas décadas y la cuarta ha retrocedido. La electrofisiología visual exige equipo, personal formado, valores normativos propios y tiempo de gabinete para una prueba que se pide poco, y esa ecuación ha cerrado laboratorios en muchos hospitales. La consecuencia práctica no es que los casos dejen de existir, sino que se resuelven peor: por exclusión clínica, con más pruebas de imagen y con más diagnósticos de neuritis óptica que no lo son.[33,34] Mantener el acceso —propio o por derivación— y saber qué preguntar es, hoy, parte de la competencia del neurooftalmólogo.
Una consideración final sobre la palabra «objetivo». La sección se titula «pruebas funcionales objetivas», y conviene precisar el término al cerrarla. Son estrictamente objetivas el potencial evocado, el electrorretinograma, el electrooculograma y la pupilometría: registran una señal fisiológica sin pedir nada al paciente. No lo son la microperimetría, la adaptometría ni la perimetría, que miden respuestas voluntarias por más que las cuantifiquen bien. La distinción importa en dos contextos: en el paciente que no puede colaborar, donde solo sirven las primeras, y en el contexto pericial, donde la diferencia entre «no responde» y «no percibe» es exactamente lo que se está discutiendo.
Conclusiones
Sección titulada «Conclusiones»Este capítulo cierra la parte funcional objetiva de la obra con dos pruebas de indicación estrecha —el electrooculograma y la adaptometría—, una técnica psicofísica de creciente interés —la microperimetría— y una tarea que vale más que las tres: ordenar el conjunto. La lección práctica de toda la sección puede resumirse en una frase: estas pruebas no se acumulan, se encadenan, y el encadenamiento lo decide una pregunta clínica bien formulada. Cuando esa pregunta existe, la electrofisiología resuelve casos que ninguna imagen resuelve; cuando no existe, produce informes extensos que nadie sabe usar.
Bibliografía
Sección titulada «Bibliografía»Estilo Vancouver, numeración por orden de aparición en el texto. Referencias verificadas contra NCBI E-utilities. PMID y, cuando está indexado, DOI.
-
Constable PA, Bach M, Frishman LJ, Jeffrey BG, Robson AG. ISCEV Standard for clinical electro-oculography (2017 update). Doc Ophthalmol. 2017;134(1):1-9. PMID: 28110380 · DOI: 10.1007/s10633-017-9573-2
-
Robson AG, Nilsson J, Li S, Jalali S, Fulton AB, Tormene AP, et al. ISCEV guide to visual electrodiagnostic procedures. Doc Ophthalmol. 2018;136(1):1-26. PMID: 29397523 · DOI: 10.1007/s10633-017-9621-y
-
Brigell M, Bach M, Barber C, Kawasaki K, Kooijman A. Guidelines for calibration of stimulus and recording parameters used in clinical electrophysiology of vision. Calibration Standard Committee of the International Society for Clinical Electrophysiology of Vision (ISCEV). Doc Ophthalmol. 1998;95(1):1-14. PMID: 10189178 · DOI: 10.1023/a:1001724411607
-
Marmor MF, Brigell MG, McCulloch DL, Westall CA, Bach M. ISCEV standard for clinical electro-oculography (2010 update). Doc Ophthalmol. 2011;122(1):1-7. PMID: 21298321 · DOI: 10.1007/s10633-011-9259-0
-
Brown M, Marmor M, Vaegan, Zrenner E, Brigell M, Bach M. ISCEV Standard for Clinical Electro-oculography (EOG) 2006. Doc Ophthalmol. 2006;113(3):205-12. PMID: 17109157 · DOI: 10.1007/s10633-006-9030-0
-
Constable PA, Ngo D, Quinn S, Thompson DA. A meta-analysis of clinical electro-oculography values. Doc Ophthalmol. 2017;135(3):219-232. PMID: 29019002 · DOI: 10.1007/s10633-017-9616-8
-
Creel DJ. The electrooculogram. Handb Clin Neurol. 2019;160:495-499. PMID: 31277871 · DOI: 10.1016/B978-0-444-64032-1.00033-3
-
Tsang SH, Sharma T. Best Vitelliform Macular Dystrophy. Adv Exp Med Biol. 2018;1085:157-158. PMID: 30578502 · DOI: 10.1007/978-3-319-95046-4_29
-
Tripathy K, Salini B. Best Disease. . 2026. PMID: 30725975
-
Ratra D, Karra A. Unilateral best vitelliform macular dystrophy- a case series. Doc Ophthalmol. 2025;150(2):111-116. PMID: 39992563 · DOI: 10.1007/s10633-025-10008-3
-
Tatemoto Y, Hayashi T, Mizobuchi K, Den S, Nakano T. Best vitelliform macular dystrophy caused by a BEST1 p.(Ser246Asn) variant coexisting with diabetic retinopathy. Doc Ophthalmol. 2026;152(3):393-400. PMID: 41051727 · DOI: 10.1007/s10633-025-10056-9
-
Albuainain A, Alhatlan HM, Alkhars W. A novel variant of autosomal recessive best vitelliform macular dystrophy and management of early-onset complications. Saudi J Ophthalmol. 2021;35(2):159-163. PMID: 35391813 · DOI: 10.4103/1319-4534.337863
-
Stingl K, Stingl K, Nowomiejska K, Kuehlewein L, Kohl S, Kempf M, et al. Clinical Protocols for the Evaluation of Rod Function. Ophthalmologica. 2021;244(5):396-407. PMID: 32805733 · DOI: 10.1159/000510888
-
Bakdalieh A, Khawaja LM, Yu M. Dark Adaptometry as a Diagnostic Tool in Retinal Diseases: Mechanisms and Clinical Utility. J Clin Med. 2025;14(11). PMID: 40507504 · DOI: 10.3390/jcm14113742
-
Nigalye AK, Hess K, Pundlik SJ, Jeffrey BG, Cukras CA, Husain D. Dark Adaptation and Its Role in Age-Related Macular Degeneration. J Clin Med. 2022;11(5). PMID: 35268448 · DOI: 10.3390/jcm11051358
-
Chew EY, Cukras C, Duncan JL, Dysli C, He Y, Henry E, et al. Assessing structure - Function relationships in non-neovascular age-related macular degeneration. Exp Eye Res. 2025;255:110349. PMID: 40127748 · DOI: 10.1016/j.exer.2025.110349
-
Verghese AP, Lasalle CC, Ramsey DJ. Dark Adaptometry Kinetics Differentiates Age-Related Macular Degeneration from Central Serous Chorioretinopathy. Ophthalmol Sci. 2025;5(6):100835. PMID: 40689257 · DOI: 10.1016/j.xops.2025.100835
-
Ansari G, Oertli J, Mächler L, Lipsky T, Jeffrey BG, Cukras CA, et al. Parafoveal Dark Adaptation in Early and Intermediate Age-Related Macular Degeneration. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2026;67(5):74. PMID: 42212881 · DOI: 10.1167/iovs.67.5.74
-
Jolly JK, Grigg JR, McKendrick AM, Fujinami K, Cideciyan AV, Thompson DA, et al. ISCEV and IPS guideline for the full-field stimulus test (FST). Doc Ophthalmol. 2024;148(1):3-14. PMID: 38238632 · DOI: 10.1007/s10633-023-09962-7
-
Berson EL. Visual function testing: clinical correlations. J Clin Neurophysiol. 1994;11(5):472-81. PMID: 7844238
-
Longhin E, Convento E, Pilotto E, Bonin G, Vujosevic S, Kotsafti O, et al. Static and dynamic retinal fixation stability in microperimetry. Can J Ophthalmol. 2013;48(5):375-80. PMID: 24093183 · DOI: 10.1016/j.jcjo.2013.05.021
-
Morales MU, Saker S, Wilde C, Pellizzari C, Pallikaris A, Notaroberto N, et al. Reference Clinical Database for Fixation Stability Metrics in Normal Subjects Measured with the MAIA Microperimeter. Transl Vis Sci Technol. 2016;5(6):6. PMID: 27867756 · DOI: 10.1167/tvst.5.6.6
-
Schönbach EM, Strauss RW, Ibrahim MA, Janes JL, Cideciyan AV, Birch DG, et al. The Effect of Attention on Fixation Stability During Dynamic Fixation Testing in Stargardt Disease. Am J Ophthalmol. 2020;217:305-316. PMID: 32422174 · DOI: 10.1016/j.ajo.2020.05.002
-
Pfau M, Jolly JK, Wu Z, Denniss J, Lad EM, Guymer RH, et al. Fundus-controlled perimetry (microperimetry): Application as outcome measure in clinical trials. Prog Retin Eye Res. 2021;82:100907. PMID: 33022378 · DOI: 10.1016/j.preteyeres.2020.100907
-
Hanout M, Horan N, Do DV. Introduction to microperimetry and its use in analysis of geographic atrophy in age-related macular degeneration. Curr Opin Ophthalmol. 2015;26(3):149-56. PMID: 25784112 · DOI: 10.1097/ICU.0000000000000153
-
Markowitz SN, Reyes SV. Microperimetry and clinical practice: an evidence-based review. Can J Ophthalmol. 2013;48(5):350-7. PMID: 24093179 · DOI: 10.1016/j.jcjo.2012.03.004
-
Scuderi L, Gattazzo I, de Paula A, Iodice CM, Di Tizio F, Perdicchi A. Understanding the role of microperimetry in glaucoma. Int Ophthalmol. 2022;42(7):2289-2301. PMID: 35094226 · DOI: 10.1007/s10792-021-02203-3
-
Taylor LJ, Josan AS, Pfau M, Simunovic MP, Jolly JK. Scotopic microperimetry: evolution, applications and future directions. Clin Exp Optom. 2022;105(8):793-800. PMID: 35025727 · DOI: 10.1080/08164622.2021.2023477
-
Robson AG, Frishman LJ, Grigg J, Hamilton R, Jeffrey BG, Kondo M, et al. ISCEV Standard for full-field clinical electroretinography (2022 update). Doc Ophthalmol. 2022;144(3):165-177. PMID: 35511377 · DOI: 10.1007/s10633-022-09872-0
-
Thompson DA, Bach M, McAnany JJ, Šuštar Habjan M, Viswanathan S, Robson AG. ISCEV standard for clinical pattern electroretinography (2024 update). Doc Ophthalmol. 2024;148(2):75-85. PMID: 38488946 · DOI: 10.1007/s10633-024-09970-1
-
Hoffmann MB, Bach M, Kondo M, Li S, Walker S, Holopigian K, et al. ISCEV standard for clinical multifocal electroretinography (mfERG) (2021 update). Doc Ophthalmol. 2021;142(1):5-16. PMID: 33492495 · DOI: 10.1007/s10633-020-09812-w
-
Šuštar Habjan M, Bach M, van Genderen MM, Li S, Mizota A, Nilsson J, et al. ISCEV standard for clinical visual evoked potentials (2025 update). Doc Ophthalmol. 2025;151(2):97-112. PMID: 40839165 · DOI: 10.1007/s10633-025-10042-1
-
Yap GH, Chen LY, Png R, Loo JL, Tow S, Mathur R, et al. Clinical value of electrophysiology in determining the diagnosis of visual dysfunction in neuro-ophthalmology patients. Doc Ophthalmol. 2015;131(3):189-96. PMID: 26471028 · DOI: 10.1007/s10633-015-9515-9
-
Stunkel L, Kung NH, Wilson B, McClelland CM, Van Stavern GP. Incidence and Causes of Overdiagnosis of Optic Neuritis. JAMA Ophthalmol. 2018;136(1):76-81. PMID: 29222573 · DOI: 10.1001/jamaophthalmol.2017.5470
-
Holder GE. Pattern electroretinography (PERG) and an integrated approach to visual pathway diagnosis. Prog Retin Eye Res. 2001;20(4):531-61. PMID: 11390258 · DOI: 10.1016/s1350-9462(00)00030-6
-
Marmoy OR, Viswanathan S. Clinical electrophysiology of the optic nerve and retinal ganglion cells. Eye (Lond). 2021;35(9):2386-2405. PMID: 34117382 · DOI: 10.1038/s41433-021-01614-x