Capítulo 185. Otros trastornos de la unión neuromuscular
Sinopsis
Sección titulada «Sinopsis»Además de la miastenia, hay otros modos de que falle la unión neuromuscular, y varios llegan primero a la consulta de oftalmología porque empiezan por los ojos. Este capítulo desarrolla el síndrome de Lambert-Eaton —presináptico, con marcador paraneoplásico y con una semiología ocular que puede pasar desapercibida—, el botulismo y su presentación ocular, los fármacos que agravan o desenmascaran la miastenia, los efectos oculares de la toxina botulínica terapéutica, y las intoxicaciones y los bloqueantes neuromusculares. Su hilo conductor es una pregunta que hay que hacerse ante toda oftalmoparesia con ptosis: ¿está la pupila afectada?, porque la respuesta separa los cuadros postsinápticos de los presinápticos.
Objetivos de aprendizaje
Sección titulada «Objetivos de aprendizaje»Al finalizar este capítulo, el lector será capaz de:
- Reconocer el síndrome de Lambert-Eaton y su significado paraneoplásico.
- Identificar el botulismo por su semiología ocular y actuar en consecuencia.
- Conocer los fármacos que agravan la miastenia y evitar su prescripción.
- Anticipar y manejar los efectos oculares de la toxina botulínica terapéutica.
- Reconocer las intoxicaciones con expresión en la unión neuromuscular.
Introducción
Sección titulada «Introducción»La unión neuromuscular puede fallar en dos lugares, y esa distinción organiza todo el capítulo:
En la membrana postsináptica, como en la miastenia: los receptores están reducidos y la transmisión falla con el uso. La pupila está respetada, porque su receptor es de otro tipo.
En el terminal presináptico, como en el síndrome de Lambert-Eaton y en el botulismo: la liberación de acetilcolina está bloqueada. Y aquí sí puede afectarse la pupila y el resto del sistema autónomo, porque el mecanismo afecta a toda la liberación colinérgica, incluida la parasimpática.
Esa es la regla que hay que llevarse de este capítulo: una oftalmoparesia con ptosis y pupilas midriáticas y arreactivas no es una miastenia; es un trastorno presináptico, y en el contexto adecuado es un botulismo.
185.1 Síndrome de Lambert-Eaton
Sección titulada «185.1 Síndrome de Lambert-Eaton»Trastorno presináptico por autoanticuerpos contra los canales de calcio dependientes de voltaje del terminal nervioso, que reducen la liberación de acetilcolina.
Su clínica
Sección titulada «Su clínica»La tríada característica:
- Debilidad proximal de extremidades inferiores, con dificultad para levantarse de una silla o subir escaleras. Es el síntoma dominante.
- Disautonomía: sequedad de boca —el síntoma más constante y el que hay que preguntar—, estreñimiento, disfunción eréctil, hipohidrosis.
- Arreflexia, con facilitación postejercicio: los reflejos reaparecen tras la contracción mantenida.
Y el fenómeno que lo define fisiológicamente: la fuerza mejora transitoriamente con el ejercicio breve, al contrario que en la miastenia.
Su semiología ocular
Sección titulada «Su semiología ocular»Es menos llamativa que en la miastenia y por eso se pasa por alto:[1,2,3]
- Ptosis, presente en una proporción apreciable de pacientes.
- Diplopía, menos frecuente y menos intensa.
- Sequedad ocular por la disautonomía, que puede ser el motivo de consulta.
- Alteraciones pupilares, que reflejan la afectación autonómica.
- Y una diferencia crucial con la miastenia: los síntomas oculares rara vez son la presentación inicial, y cuando dominan el cuadro hay que replantear el diagnóstico.
Su significado paraneoplásico
Sección titulada «Su significado paraneoplásico»Es la parte que no se puede pasar por alto:
- Una proporción sustancial de los casos se asocia a neoplasia, sobre todo carcinoma microcítico de pulmón.
- El cuadro neurológico precede al diagnóstico del tumor en la mayoría de los casos paraneoplásicos, con frecuencia por meses o años.
- Existen escalas de predicción del riesgo de neoplasia que ayudan a decidir la intensidad del cribado.
- El cribado debe repetirse si el inicial es negativo, con la misma lógica del capítulo 175: cada 3-6 meses durante al menos dos años.
Su diagnóstico precoz es determinante y las revisiones insisten en ello.[4,5,6,7]
Su diagnóstico
Sección titulada «Su diagnóstico»- Anticuerpos anti-canal de calcio tipo P/Q, positivos en la mayoría.
- Electrofisiología: amplitud reducida del potencial motor en reposo, decremento a baja frecuencia e incremento marcado tras ejercicio o estimulación a alta frecuencia, que es el hallazgo característico.[8]
- Búsqueda de neoplasia: tomografía de tórax, y tomografía por emisión de positrones si es negativa.
Su tratamiento
Sección titulada «Su tratamiento»- Tratamiento del tumor, que es prioritario y que con frecuencia mejora el cuadro neurológico.
- Amifampridina —3,4-diaminopiridina—, que es el tratamiento sintomático de elección y que aumenta la liberación de acetilcolina.[9,10,11]
- Piridostigmina, como coadyuvante.
- Inmunoterapia en las formas autoinmunes no paraneoplásicas.
- Y terapias avanzadas en desarrollo, incluidas las celulares en casos refractarios.[12]
Cómo se separa de la miastenia
Sección titulada «Cómo se separa de la miastenia»Es el diferencial que corresponde a esta consulta, y sus diferencias son sistemáticas:
| Miastenia | Lambert-Eaton | |
|---|---|---|
| Localización | Postsináptica | Presináptica |
| Síntoma dominante | Ocular y bulbar | Debilidad proximal de piernas |
| Efecto del ejercicio | Empeora | Mejora transitoriamente |
| Reflejos | Normales | Arreflexia con facilitación |
| Disautonomía | Ausente | Presente: sequedad de boca |
| Ptosis | Muy frecuente | Frecuente pero menos intensa |
| Diplopía | Muy frecuente | Menos frecuente |
| Anticuerpos | Antirreceptor, anti-MuSK | Anti-canal de calcio P/Q |
| Electrofisiología | Decremento | Incremento postejercicio |
| Asociación tumoral | Timoma | Carcinoma microcítico de pulmón |
| Tratamiento sintomático | Piridostigmina | Amifampridina |
La pregunta que más discrimina en la consulta: «¿tiene la boca seca?» La sequedad de boca es casi constante en el Lambert-Eaton y prácticamente ausente en la miastenia, y las guías de manejo de ambos síndromes recogen esa distinción.[13,14,15]
185.2 Botulismo y su presentación ocular
Sección titulada «185.2 Botulismo y su presentación ocular»Bloqueo presináptico de la liberación de acetilcolina por la toxina botulínica, que impide la fusión de las vesículas con la membrana.
Sus formas
Sección titulada «Sus formas»- Alimentario, por ingestión de toxina preformada.
- Del lactante, por colonización intestinal, con el antecedente clásico de la miel.
- De heridas, asociado al consumo de drogas por vía parenteral.
- Yatrogénico, por difusión de toxina administrada con fines terapéuticos o estéticos, cuyas series describen su perfil clínico y pronóstico.[16]
La semiología ocular, que es la que trae al paciente
Sección titulada «La semiología ocular, que es la que trae al paciente»Es de las primeras manifestaciones y es muy característica:
- Visión borrosa y dificultad para enfocar de cerca, por parálisis de la acomodación. Es con frecuencia el primer síntoma.
- Diplopía.
- Ptosis bilateral.
- Oftalmoparesia, que puede llegar a oftalmoplejía completa.
- Y el signo decisivo: pupilas midriáticas y arreactivas o perezosas. Es lo que lo separa de la miastenia sin margen de error.
- Sequedad de boca y de ojos, por la afectación autonómica.
Las series que han descrito las manifestaciones oftalmológicas del botulismo documentan bien esta combinación y su valor diagnóstico.[17,18]
El resto del cuadro
Sección titulada «El resto del cuadro»- Parálisis descendente, simétrica y sin fiebre, que empieza en los pares craneales y desciende.
- Sin alteración sensitiva ni del nivel de conciencia.
- Insuficiencia respiratoria, que es la causa de muerte.
- Estreñimiento, que en el lactante suele preceder al resto.
Lo que hay que hacer
Sección titulada «Lo que hay que hacer»Es una urgencia y el diagnóstico es clínico:
- Sospecharlo ante la combinación de oftalmoplejía, ptosis, midriasis y parálisis descendente.
- Notificación urgente a salud pública, que es obligatoria y que además es la vía para obtener la antitoxina.
- Administración de antitoxina lo antes posible: su eficacia depende de la precocidad, y no hay que esperar a la confirmación microbiológica.
- Soporte respiratorio, que es lo que determina la supervivencia.
- Estudio microbiológico de suero, heces y alimentos.
Y una advertencia diagnóstica: los diagnósticos alternativos que más se consideran —síndrome de Miller Fisher y miastenia— se separan por la pupila y por el patrón descendente.
185.3 Fármacos que agravan o desenmascaran la miastenia
Sección titulada «185.3 Fármacos que agravan o desenmascaran la miastenia»Por qué importa a un oftalmólogo
Sección titulada «Por qué importa a un oftalmólogo»Porque prescribimos y aplicamos fármacos que pueden precipitar una crisis, y porque el paciente con miastenia acude a muchas consultas y nadie revisa la lista completa.
Los grupos implicados
Sección titulada «Los grupos implicados»Las revisiones actualizadas sobre fármacos que inducen o deterioran la miastenia recogen listas extensas; lo que sigue es lo que más importa en la práctica:[19,20]
| Grupo | Ejemplos | Riesgo |
|---|---|---|
| Aminoglucósidos | Gentamicina, tobramicina, amikacina | Alto |
| Fluoroquinolonas | Ciprofloxacino, levofloxacino, moxifloxacino | Alto[20] |
| Macrólidos | Azitromicina, claritromicina | Moderado |
| Telitromicina | — | Contraindicada |
| Bloqueantes beta | Incluidos los tópicos oftálmicos | Relevante para esta especialidad |
| Antiarrítmicos | Quinidina, procainamida | Alto |
| Bloqueantes del calcio | — | Moderado |
| Magnesio | Intravenoso, sobre todo en obstetricia | Alto |
| Toxina botulínica | Cualquier indicación | Alto |
| Estatinas | — | Moderado, descrito |
| Penicilamina y cloroquina | — | Pueden inducir miastenia |
| Inhibidores de puntos de control | — | Pueden inducirla, con formas graves[21] |
| Corticoides a dosis alta de inicio | — | Empeoramiento paradójico transitorio[22] |
Lo que corresponde específicamente al oftalmólogo
Sección titulada «Lo que corresponde específicamente al oftalmólogo»Y merece destacarse porque casi nunca se tiene en cuenta:
- Los bloqueantes beta tópicos —timolol y análogos— se absorben sistémicamente y pueden agravar una miastenia. En un paciente con miastenia y glaucoma, conviene elegir otra familia.
- Las fluoroquinolonas tópicas y sistémicas, muy usadas en profilaxis y en tratamiento de infecciones oculares.
- Los aminoglucósidos tópicos, cuya absorción es menor pero no nula.
- La toxina botulínica, que se usa en esta especialidad para el blefaroespasmo, el estrabismo y la ptosis, y que está contraindicada en la miastenia.
- La anestesia para cualquier procedimiento oftalmológico, que exige informar al anestesista.
La conducta
Sección titulada «La conducta»- Preguntar siempre por miastenia antes de prescribir estos fármacos.
- Consultar la lista ante cualquier fármaco nuevo en un paciente con miastenia.
- Advertir al paciente por escrito de que debe comunicar su diagnóstico antes de cualquier prescripción.
- Y no evitar un fármaco necesario por miedo: en muchos casos el beneficio supera al riesgo, y la decisión debe tomarse conociendo ambos, con vigilancia estrecha.
El empeoramiento inicial con corticoides merece mención propia: es un fenómeno reconocido, revisado de forma sistemática, y es la razón de la escalada progresiva en el paciente ambulatorio.[22,23]
185.4 Efectos oculares de la toxina botulínica terapéutica
Sección titulada «185.4 Efectos oculares de la toxina botulínica terapéutica»Los efectos adversos locales
Sección titulada «Los efectos adversos locales»Son frecuentes, previsibles y en general transitorios:
- Ptosis, por difusión al elevador. Es el efecto adverso más frecuente en el tratamiento periocular, y su incidencia depende de la técnica y del punto de inyección.[24,25]
- Diplopía, por difusión a los músculos extraoculares.
- Lagoftalmo y queratopatía por exposición, por debilidad del orbicular.
- Ectropión y epífora.
- Sequedad ocular, por reducción del lagrimeo reflejo.
- Hematoma y edema locales.
Las estrategias para reducirlos están bien descritas en las guías prácticas de aplicación periocular, y dependen sobre todo del punto y de la profundidad de la inyección.[26,27]
Los efectos a distancia
Sección titulada «Los efectos a distancia»Menos frecuentes pero más graves: debilidad generalizada, disfagia y, excepcionalmente, un cuadro compatible con botulismo yatrogénico, cuyas series recientes han caracterizado el perfil clínico y los factores pronósticos.[16]
Los factores de riesgo: dosis altas, aplicaciones repetidas a intervalos cortos, productos no regulados y aplicación por personal no cualificado.
Las contraindicaciones que corresponden a este capítulo
Sección titulada «Las contraindicaciones que corresponden a este capítulo»- Miastenia y síndrome de Lambert-Eaton, en los que está contraindicada.
- Tratamiento concomitante con aminoglucósidos u otros fármacos que interfieren con la transmisión.
- Embarazo y lactancia, por precaución.
Y la comprobación previa que hay que hacer siempre: preguntar por debilidad, fatigabilidad, disfagia y diplopía fluctuante antes de la primera inyección. Una miastenia no diagnosticada desenmascarada por una inyección de toxina es un escenario descrito y evitable.
185.5 Intoxicaciones y bloqueantes neuromusculares
Sección titulada «185.5 Intoxicaciones y bloqueantes neuromusculares»Los organofosforados y los carbamatos
Sección titulada «Los organofosforados y los carbamatos»Inhiben la acetilcolinesterasa y producen un exceso colinérgico:
- Miosis intensa, que es el signo ocular característico y el opuesto al del botulismo.
- Visión borrosa, espasmo de acomodación, dolor ocular.
- Lagrimeo y sialorrea.
- Síntomas sistémicos colinérgicos: broncorrea, bradicardia, diarrea, fasciculaciones.
- Debilidad y parálisis respiratoria en fases avanzadas.
Y una particularidad de esta especialidad: la exposición ocular directa a agentes de este tipo produce afectación local con miosis prolongada, y su tratamiento se ha estudiado de forma específica.[28]
Su antídoto es la atropina, con oximas, y su manejo corresponde a toxicología.
El equivalente terapéutico es la pilocarpina tópica, cuyos efectos sobre el tamaño pupilar y la acomodación están cuantificados y explican los síntomas visuales que produce, hoy relevantes por su uso en presbicia.[29]
Los bloqueantes neuromusculares en anestesia
Sección titulada «Los bloqueantes neuromusculares en anestesia»Es una cuestión práctica de primer orden en el paciente con miastenia que va a operarse de cualquier cosa, incluida una catarata:
- Sensibilidad aumentada a los bloqueantes no despolarizantes, con efecto prolongado e impredecible.
- Respuesta alterada a la succinilcolina.
- Riesgo de ventilación mecánica prolongada y de crisis postoperatoria.
- Necesidad de valoración preoperatoria específica y de monitorización de la relajación.
Las revisiones sobre el manejo anestésico y perioperatorio del paciente miasténico y sobre el uso de relajantes en las enfermedades neuromusculares desarrollan bien estas consideraciones.[30,31,32,33,34]
Lo que corresponde al oftalmólogo:
- Informar en la solicitud quirúrgica de que el paciente tiene miastenia. Es una línea y evita sorpresas.
- Preferir la anestesia tópica o locorregional cuando sea posible, que es lo habitual en cirugía oftalmológica.
- Revisar la medicación perioperatoria, incluidos los antibióticos profilácticos.
- Comprobar que el paciente ha tomado su medicación el día de la intervención.
- Vigilar el postoperatorio inmediato, porque el estrés quirúrgico puede precipitar una crisis.
Y las otras situaciones a considerar
Sección titulada «Y las otras situaciones a considerar»- Embarazo y puerperio, con manejo específico y con el riesgo añadido del magnesio intravenoso.[35]
- Infecciones intercurrentes, cuyo manejo en enfermedades neuromusculares se ha revisado en el contexto de epidemias recientes.[36]
- Inmunoglobulinas intravenosas, cuyo uso y sus consideraciones en neurología autoinmune están actualizados.[37]
Aplicación clínica
Sección titulada «Aplicación clínica»Paciente con ptosis leve, sequedad de boca intensa y dificultad para subir escaleras. Es un síndrome de Lambert-Eaton: hay que buscar un carcinoma microcítico de pulmón.[2,4]
Paciente con oftalmoplejía, ptosis y pupilas midriáticas arreactivas, con visión borrosa de cerca. Es un botulismo hasta que se demuestre lo contrario: notificación urgente y antitoxina.[17,18]
Lactante con estreñimiento, ptosis y debilidad progresiva. Botulismo del lactante.
Paciente con miastenia y glaucoma al que se va a prescribir timolol. Conviene elegir otra familia de hipotensor.[19]
Paciente con miastenia al que se prescribe ciprofloxacino por una infección. Riesgo de exacerbación: si es imprescindible, con vigilancia estrecha.[20]
Paciente con blefaroespasmo tratado con toxina que desarrolla ptosis. Es el efecto adverso más frecuente y es transitorio; depende del punto de inyección.[24,26]
Paciente al que se va a inyectar toxina y que refiere diplopía fluctuante y cansancio al masticar. Hay que descartar miastenia antes de inyectar.
Paciente con miastenia programado para cirugía de catarata. Hay que informarlo en la solicitud y preferir anestesia tópica.[30]
Controversias y lagunas de evidencia
Sección titulada «Controversias y lagunas de evidencia»La duración óptima del cribado de neoplasia en el síndrome de Lambert-Eaton no está establecida.[1,3]
La magnitud real del riesgo de muchos de los fármacos incluidos en las listas de precaución es difícil de cuantificar, y procede en buena parte de notificaciones espontáneas.[19,20]
El empeoramiento inicial con corticoides está descrito y revisado, pero su frecuencia real y sus factores predictivos no están bien definidos.[22]
La incidencia de efectos adversos a distancia de la toxina botulínica con las pautas actuales es baja pero está mal cuantificada.[16]
El manejo anestésico óptimo del paciente miasténico varía entre centros y carece de un protocolo universalmente aceptado.[31,33]
El papel de las terapias celulares en los trastornos refractarios de la unión neuromuscular está en fase inicial.[12]
Puntos clave
Sección titulada «Puntos clave»- Postsináptico —miastenia— respeta la pupila; presináptico puede afectarla.
- El Lambert-Eaton se presenta con debilidad proximal y sequedad de boca, no con síntomas oculares.[2]
- La fuerza mejora con el ejercicio breve, al contrario que en la miastenia.
- Obliga a buscar un carcinoma microcítico de pulmón y a repetir el cribado.
- La amifampridina es su tratamiento sintomático.[9]
- En el botulismo hay midriasis arreactiva: eso lo separa de la miastenia.[17]
- La parálisis del botulismo es descendente y simétrica, sin fiebre ni alteración sensitiva.
- La antitoxina no espera a la confirmación microbiológica.
- Los bloqueantes beta tópicos pueden agravar la miastenia.[19]
- Las fluoroquinolonas son un riesgo relevante y muy usadas.[20]
- La toxina botulínica está contraindicada en la miastenia y en el Lambert-Eaton.
- Preguntar por fatigabilidad antes de inyectar toxina.
- La ptosis es el efecto adverso más frecuente del tratamiento periocular con toxina.[24]
- Los organofosforados producen miosis, lo contrario del botulismo.
- Informar de la miastenia en toda solicitud quirúrgica, incluida la de catarata.[30]
Conclusiones
Sección titulada «Conclusiones»Este capítulo amplía el terreno más allá de la miastenia y su hilo conductor cabe en una comprobación que cuesta un segundo: mirar la pupila. Una oftalmoparesia con ptosis y pupilas normales apunta a un trastorno postsináptico; la misma oftalmoparesia con pupilas midriáticas y arreactivas apunta a un bloqueo presináptico, y en el contexto adecuado —parálisis descendente, sequedad, sin fiebre— es un botulismo, que es una urgencia de notificación obligatoria y de tratamiento inmediato.
El síndrome de Lambert-Eaton se diagnostica tarde por una razón concreta: sus síntomas oculares son discretos y sus síntomas dominantes —debilidad de piernas y sequedad de boca— no llevan al oftalmólogo. Pero cuando un paciente con ptosis refiere que le cuesta levantarse de la silla y que tiene la boca seca, la combinación es característica, y detrás hay con frecuencia un carcinoma microcítico de pulmón que todavía no se ha manifestado.
La parte del capítulo que más afecta a la práctica diaria de esta especialidad es la farmacológica, y merece subrayarse porque se ignora con frecuencia: los bloqueantes beta tópicos que se prescriben para el glaucoma, las fluoroquinolonas que se usan en profilaxis y tratamiento oculares, los aminoglucósidos tópicos y, sobre todo, la toxina botulínica que se aplica para el blefaroespasmo y el estrabismo pueden agravar o desenmascarar una miastenia. Preguntar por fatigabilidad antes de inyectar toxina es una comprobación de veinte segundos.
Y queda una recomendación organizativa que evita más problemas que cualquier conocimiento: escribir «paciente con miastenia gravis» en la solicitud de cualquier procedimiento quirúrgico, incluida una cirugía de catarata rutinaria. Es una línea, no cuesta nada, y permite que el equipo anestésico ajuste su plan antes de encontrarse con una relajación prolongada e inesperada.
El capítulo siguiente cambia de nivel anatómico y pasa del nervio y de la unión al propio músculo: la oftalmoplejía externa progresiva crónica y las miopatías mitocondriales, en las que la ptosis es bilateral, lentamente progresiva y —a diferencia de todo lo visto hasta ahora— no fluctúa.
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