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Apéndice I. Atlas de correlación campo visual–topografía lesional

APÉNDICE I Consulta rápida

Este apéndice reúne, ordenados por nivel de la vía visual, los patrones campimétricos de la obra con el hallazgo asociado y la prueba de imagen indicada. Su función es de consulta: el campo visual localiza la lesión antes que ninguna otra prueba, y la petición de imagen se dirige a partir de esa localización.

Las referencias completas, con su PMID verificado contra NCBI E-utilities, figuran al final. Se respetan las normas de la obra: coma decimal y punto de millar, genes en cursiva, signo menos tipográfico (−), y la declaración explícita de la debilidad de la fuente cuando procede.

Advertencia de uso. Las correspondencias de este atlas son orientativas y admiten excepciones documentadas; la más importante es que la congruencia es un criterio de probabilidad y no una regla, como se detalla en la sección I.4.


I.1 · Las tres preguntas que ordenan la interpretación

Sección titulada «I.1 · Las tres preguntas que ordenan la interpretación»

Antes de cualquier tabla, la secuencia que convierte un campo visual en una localización:

Primera: ¿el defecto es monocular o binocular? Un defecto presente solo en un ojo sitúa la lesión por delante del quiasma; uno presente en ambos, en el quiasma o por detrás.

Segunda: ¿respeta la línea media vertical? Es el dato más discriminativo del apéndice. Un defecto que respeta el meridiano vertical es de vía visual; uno que respeta el meridiano horizontal es de fibras retinianas o del nervio óptico.

Tercera: ¿es congruente? Es decir, ¿son los defectos de ambos ojos superponibles? La congruencia aumenta cuanto más posterior es la lesión, con la salvedad de la sección I.4.

Tabla I.1 · El árbol de decisión en tres pasos

HallazgoLocalización
MonocularRetina o nervio óptico
Binocular, respeta meridiano vertical, bitemporalQuiasma
Binocular, respeta meridiano vertical, homónimoVía retroquiasmática
Binocular, respeta meridiano horizontalNervio óptico bilateral o retina
Binocular, no respeta ningún meridianoReconsiderar: ¿funcional, de mala colaboración o de causa ocular?

Las revisiones sobre patrones de defecto campimétrico asociados a lesiones de la vía retroquiasmática ofrecen el marco de esta sistemática.[1]


I.2 · Nivel prequiasmático: retina y nervio óptico

Sección titulada «I.2 · Nivel prequiasmático: retina y nervio óptico»

Tabla I.2-1 · Defectos monoculares por patrón

Patrón campimétricoSugiereImagen indicada
Escotoma centralNeuropatía óptica (inflamatoria, tóxica, hereditaria, compresiva), maculopatíaRM órbitas con contraste y supresión grasa
Escotoma cecocentralNeuropatía óptica tóxica, carencial o hereditariaRM si progresa; estudio metabólico y genético
Defecto altitudinalNeuropatía óptica isquémica anteriorNinguna si el perfil es típico; reactantes urgentes si >50 años
Defecto arciformeGlaucoma, neuropatía óptica isquémica, drusas del discoSegún sospecha; OCT y ecografía en la sospecha de drusas
Aumento de la mancha ciegaPapiledema, drusas, neuritis con edemaRM con venografía si hay papiledema[2,3]
Constricción concéntricaPapiledema crónico, distrofia retiniana, glaucoma avanzado, funcionalElectrorretinograma antes de asumir funcional
Escalón nasalGlaucoma, neuropatía ópticaSegún sospecha
Defecto temporal que respeta el meridiano vertical en un solo ojoLesión de la unión nervio-quiasmaRM selar urgente

Nota sobre el último patrón: es el que más veces se pasa por alto. Un defecto temporal monocular con respeto del meridiano vertical no es prequiasmático: indica afectación de la unión y obliga a explorar con detalle el campo temporal superior del ojo contralateral.[4]

Tabla I.2-2 · La neuropatía óptica compresiva y su secuencia

FaseCampoOtros hallazgos
PrecozDepresión generalizada leve o escotoma paracentralDiscromatopsia desproporcionada, DPAR
IntermediaDefecto que puede simular altitudinal o arciformePalidez del disco progresiva
AvanzadaEscotoma central amplio, constricciónAtrofia óptica establecida

La neuropatía óptica compresiva y su presentación están descritas,[5] y en la orbitopatía tiroidea se ha propuesto una nomenclatura específica para la secuencia de los defectos campimétricos en la neuropatía compresiva progresiva.[6,7]


Tabla I.3 · Patrones quiasmáticos

PatrónLocalización dentro del quiasmaCausa típicaImagen
Hemianopsia bitemporalCuerpo del quiasma (fibras cruzadas)Adenoma hipofisario, craneofaringioma, meningiomaRM selar con contraste
Cuadrantanopsia bitemporal superiorCompresión desde abajoAdenoma hipofisarioRM selar
Cuadrantanopsia bitemporal inferiorCompresión desde arribaCraneofaringioma, aneurismaRM selar
Escotoma de la unión (escotoma central en un ojo + defecto temporal superior en el otro)Unión nervio óptico-quiasma anteriorLesión selar o supraselar de crecimiento anteriorRM selar urgente
Hemianopsia binasalCompresión lateral bilateral, o —más frecuentemente— no quiasmáticoReconsiderar: glaucoma, drusas, papiledemaSegún sospecha

La regla que evita el error más frecuente de esta sección: la hemianopsia binasal es un patrón excepcional como signo quiasmático y mucho más frecuente como manifestación de patología del nervio óptico bilateral. Antes de pedir una resonancia selar por una binasal, hay que descartar glaucoma y drusas.

El escotoma de la unión merece énfasis por su valor localizador: la distribución de los patrones de escotoma en las lesiones quiasmáticas, con especial referencia al síndrome de la unión anterior, está caracterizada,[4] y la evaluación neurooftalmológica de la enfermedad hipofisaria integra estos patrones en la conducta.[8]


I.4 · Nivel retroquiasmático: la regla de la congruencia y su límite

Sección titulada «I.4 · Nivel retroquiasmático: la regla de la congruencia y su límite»

El principio clásico: cuanto más posterior es la lesión, más congruente es el defecto homónimo, porque las fibras correspondientes a puntos retinianos homólogos se van agrupando a lo largo del trayecto.

El límite, y es importante: la serie de correlación clínico-anatómica más amplia disponible —con 904 casos de hemianopsia homónima— mostró que la congruencia no distingue de forma fiable las lesiones de la radiación óptica de las occipitales, y que su valor localizador es menor de lo que la enseñanza clásica sostiene.[9]

Cómo usar el criterio, entonces:

  • La incongruencia marcada sí orienta a lesión anterior —cintilla o radiación proximal—, y ese sentido de la regla se mantiene.
  • La congruencia alta no permite afirmar localización occipital, porque también aparece en lesiones de la radiación.
  • El resto de los signos acompañantes localiza mejor que la congruencia, y son los que recoge la sección siguiente.

Tabla I.4 · Defectos homónimos por nivel

NivelPatrón característicoSignos acompañantes que localizanImagen
Cintilla ópticaHomónimo incongruenteDPAR contralateral a la lesión, atrofia en banda del disco contralateralRM craneal con contraste
Cuerpo geniculado lateralHomónimo sectorial —en cuña horizontal o su complementario—Poco frecuente; a veces sin otros signosRM craneal
Radiación óptica, asa de Meyer (temporal)Cuadrantanopsia homónima superiorAfasia si hemisferio dominante; epilepsia temporalRM craneal
Radiación óptica parietalCuadrantanopsia homónima inferiorNegligencia si hemisferio derecho, apraxia, alteración del seguimientoRM craneal
Corteza occipitalHomónimo congruenteSin déficit motor ni sensitivo, con frecuencia aisladoRM craneal; TC urgente si agudo

Los patrones de defecto asociados a lesiones retroquiasmáticas están sistematizados,[1] el valor localizador de la cuadrantanopsia se ha analizado específicamente,[10] y el síndrome de la cintilla óptica tiene descripción clásica[11] y actualizada con su clasificación etiológica.[12]


I.5 · El asa de Meyer y la cuadrantanopsia superior

Sección titulada «I.5 · El asa de Meyer y la cuadrantanopsia superior»

Merece sección propia porque es la correlación anatómica con más consecuencias quirúrgicas. Las fibras procedentes de la retina inferior —campo superior— se desvían hacia delante en el lóbulo temporal formando el asa de Meyer antes de dirigirse hacia atrás; una resección temporal anterior las lesiona y produce cuadrantanopsia superior contralateral.

Lo que la tractografía ha aportado, y sus límites:

  • La distancia entre la punta anterior del asa y el polo temporal es muy variable entre individuos, lo que impide una regla quirúrgica universal.[13]
  • La tractografía por difusión permite estimarla en cada paciente, con aplicación descrita en la cirugía de epilepsia temporal,[14,15] incluida la superposición intraoperatoria de la tractografía.[16]
  • Su reproducibilidad tiene dificultades técnicas reconocidas, que conviene conocer antes de tomar decisiones sobre ella.[17]

La consecuencia práctica para el oftalmólogo: en un paciente que va a someterse a cirugía temporal, el campo visual preoperatorio es la referencia sin la cual no se puede valorar el resultado.


I.6 · Patrones occipitales con nombre propio

Sección titulada «I.6 · Patrones occipitales con nombre propio»

Tabla I.6 · Los cuatro patrones que hay que reconocer

PatrónDescripciónSustrato
Respeto macularHemianopsia homónima con conservación de unos grados centralesDoble irrigación del polo occipital; conservación de la representación macular
Síndrome de la media luna temporalDefecto monocular en el campo temporal más periférico, o su preservación aislada en una hemianopsiaRepresentación de la periferia temporal en la porción más anterior de la corteza calcarina, sin correspondiente en el otro ojo
Sectoranopsia horizontal homónimaDefecto homónimo en cuña horizontalDescrita en lesiones concretas de la vía retroquiasmática
Ceguera corticalPérdida visual bilateral con pupilas normales y fondo normalLesión occipital bilateral

El síndrome de la media luna temporal es el patrón más específico del apéndice: su presencia localiza en la corteza calcarina anterior con una precisión que ningún otro defecto alcanza, y está descrito tanto en su forma clásica[18] como en presentaciones por lesiones concretas.[19] Su valor práctico añadido es que un defecto monocular periférico temporal no obliga necesariamente a estudiar el ojo: puede ser cortical.

La sectoranopsia horizontal homónima se ha descrito asociada a lesiones vasculares concretas.[20]

La ceguera cortical tiene el rasgo que el capítulo 234 subrayó: pupilas normales y fondo normal, exactamente como la pérdida visual funcional, lo que obliga a estudio completo. Su rehabilitación tiene revisión propia.[21]


Tabla I.7 · De la localización a la petición

Localización sugeridaPruebaQué especificar en la petición
Nervio ópticoRM de órbitas y encéfaloCortes finos de órbita, supresión grasa, contraste
Unión y quiasmaRM selarCortes finos coronales y sagitales de región selar, contraste
Cintilla y geniculadoRM cranealContraste; secuencias de difusión si sospecha vascular
Radiación ópticaRM cranealDifusión; tractografía si contexto quirúrgico
Corteza occipitalRM craneal, o TC urgente si agudoDifusión; angio si sospecha de ictus
Sospecha de compresión con urgenciaRM urgente; TC si RM no disponibleSospecha explícita en la petición

Los esquemas de imagen en urgencias neurooftalmológicas,[22] las revisiones sobre imagen del nervio óptico[23] y la selección razonada de neuroimagen en el paciente con síntomas oftalmológicos[24] sostienen estas indicaciones. La regla del capítulo 244 se aplica aquí: el informe radiológico responde a la pregunta que se le hace.


I.8 · Los patrones que no localizan y hacen perder tiempo

Sección titulada «I.8 · Los patrones que no localizan y hacen perder tiempo»

Y conviene tenerlos juntos porque generan estudios innecesarios:

PatrónQué suele serQué hacer
Depresión generalizada bilateralCatarata, miosis, defecto refractivo, mala colaboraciónRepetir con corrección y con midriasis controlada
Campo tubular que no se expande con la distanciaFuncional: geométricamente imposibleCampo a dos distancias; ver Sección XXXIV
Campo en espiralFatiga atencional; sugestivo de funcionalRepetir; no concluir con una sola prueba
Constricción concéntrica aisladaRetinosis, glaucoma terminal, papiledema crónico, funcionalElectrorretinograma y OCT antes de asumir funcional
Defectos erráticos sin patrón anatómicoMala colaboraciónRepetir; considerar perimetría alternativa

Las herramientas de perimetría pediátrica y sus limitaciones,[25] y la medición del componente campimétrico de la aptitud para conducir,[26,27] completan el marco de interpretación en poblaciones concretas.


Un campo visual sin estos datos no es interpretable a distancia ni comparable en el tiempo:

  • Fecha, tipo de perimetría y estrategia empleada.
  • Corrección utilizada y tamaño pupilar.
  • Índices de fiabilidad, que son los que permiten descartar la mala colaboración.
  • Índices globales, no solo la impresión visual del mapa.
  • Ojo explorado, con lateralidad inequívoca.
  • Si es monocular o binocular, dato que el capítulo 253 identificó como el que más veces falta.

Y el criterio de comparación: la progresión se establece sobre series con la misma estrategia y el mismo equipo, nunca comparando pruebas de aparatos distintos.


El campo mide función; la tomografía de coherencia óptica mide estructura, y su correlación cierra el diagnóstico topográfico.

Tabla I.10 · Patrones estructurales que acompañan a los campimétricos

Defecto campimétricoHallazgo estructural esperableLatencia
Hemianopsia bitemporalAdelgazamiento de células ganglionares en hemirretinas nasales, patrón «en pajarita»Semanas a meses
Homónimo por lesión de cintillaAtrofia en banda del disco contralateral; adelgazamiento hemirretiniano homónimoMeses
Homónimo retrogeniculadoAdelgazamiento por degeneración retrógrada transinápticaMeses a años
Neuropatía óptica establecidaAdelgazamiento difuso de fibras y de células ganglionares6-8 semanas
Papiledema resueltoDescenso del grosor: puede ser resolución o atrofiaVariable

El aviso de interpretación que la obra ha repetido y que aquí queda condensado: un descenso del grosor de la capa de fibras nerviosas puede significar mejoría de un edema o pérdida axonal, y lo distingue la función, no la imagen.[28] La clasificación actual de la neuritis óptica y los rasgos clínicos de las neuropatías ópticas comunes ayudan a situar cada patrón.[29,30,31]


Porque un atlas de localización no debe hacer olvidar la consecuencia funcional, que la Parte Quinta desarrolló:

  • El campo binocular es el que determina la función, no el monocular.[32]
  • La hemianopsia homónima deteriora la calidad de vida al menos como la ceguera monocular, con agudeza normal.[33]
  • La hemianopsia derecha y la izquierda producen problemas de lectura distintos y requieren estrategias distintas.[34,35]
  • La detección precoz del déficit visual tras el ictus forma parte del marco asistencial establecido.[36,37]
  • La negligencia no es un defecto campimétrico y se explora aparte.[38]
  • El pronóstico y el tratamiento de los defectos campimétricos tienen revisión propia.[39]

Tres advertencias finales sobre este atlas:

Primera. Las correspondencias descritas son probabilísticas. La congruencia, en particular, tiene un valor localizador menor del que la enseñanza clásica atribuye, según la serie de correlación clínico-anatómica más amplia disponible.[9]

Segunda. Un patrón campimétrico nunca sustituye a la exploración completa: pupilas, motilidad, fondo de ojo y signos neurológicos acompañantes localizan tanto o más que el propio campo.

Tercera. Los defectos incompletos, en evolución o con mala colaboración no encajan en ninguna casilla de estas tablas, y forzarlos a hacerlo es la principal fuente de error en su uso.

Estilo Vancouver, numeración por orden de aparición en el texto. Referencias verificadas contra NCBI E-utilities. PMID y, cuando está indexado, DOI.

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